“yo te desposare
conmigo para siempre, te desposare conmigo en justicia y en derecho, en amor y
en compasión, te desposare conmigo en fidelidad, y tu conocerás a Yahveh.” [1]
“El que nació no de la
sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de hombre, sino que nació de Dios.”[2]
Presentación:
Siempre me causo mucha controversia, el que los
hombres nos enfrasquemos en una discusión, que para nosotros los católicos, “o
por lo menos, los buenos y verdaderos católicos”, no tiene discusión, “LA
VIRGINIDAD PERPETUA” de nuestra Madre, María.
Quiero
mediante esta corta pero interesante
monografía aclarar un poco más el tema, en general de los DOGMAS MARIANOS y muy
particularmente sobre el de “LA VIRGINIDAD PERPETUA”.
VIRGINIDAD
PERPETUA.- María es fiel durante toda su existencia a la vocación para lo
que Dios la llamó. El cristiano vive este dogma cuando trabaja para vivir
fielmente la vocación a la que ha sido llamado.
Con este tema pretendo enriquecerme yo misma, en el
conocimiento de las verdades Marianas y también ayudar a otras personas que
quisieran investigar más a profundidad.
María gozó de privilegios que ningún otro gozará. Sin
embargo todo cristiano está llamado a participar de cada uno de estos
privilegios. María es fiel
durante toda su existencia a la vocación para la que Dios la llamó.
San
Ireneo de Lyon llamaba a María la "segunda Eva" porque
a través de María y su elección voluntariamente aceptada, Dios deshizo el
daño hecho por la elección de Eva de comer el fruto prohibido.
A pesar
de ser una figura casi oculta en los evangelios (con pocas menciones), la
atención sobre la persona de María fue creciendo con el paso de los siglos,
apareciendo en las reflexiones sobre ella todo tipo de virtudes y cualidades
acordes con su papel como madre de Dios.
Contemplaremos
a María como modelo acabado de mujer, como encarnación ideal de los valores
femeninos, valores concretos como la maternidad y la virginidad que nos señalan
los dos caminos de realización de la vocación de la mujer y que logran en María
su mayor y mejor exponente, porque en Ella se conjugan a la perfección y se
realizan de la manera más acabada.
De allí
que la autentica piedad mariana, ha de consistir en saber abandonarse y dejarse
guiar por María. María es un modelo porque en sus condiciones concretas de vida
Ella se adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios, porque acogió
la Palabra y la puso en práctica, porque su acción estuvo animada por la
caridad y por el espíritu de servicio.
San Ignacio de Antioquía dice en
su carta a los efesios,
“Si
alguno cree que aquel que fue crucificado bajo Poncio Pilatos entro en el mundo
como un ser santo y portador de salvación y mantiene que no nació de la virgen
y del Espíritu Santo, sino de José y María, a ese tal le falta lo necesario
para tener fe plena”
Esperando que esta investigación llegue a satisfacer
a más de una persona, sobre las verdades de nuestra Madre, tratare de despejar
algunas dudas que han sido analizadas a través de los siglos por los Padres de
la Iglesia (teólogos y Santos).
CAPITULO I LOS
DOGMAS MARIANOS
1.1
El nombre de María.
En el texto griego del Nuevo
Testamento, en la versión de los Setenta, el nombre usado era Mariám,
María sería probablemente la forma helenizada de la palabra.
Aunque en la Edad Media se le buscó significados más piadosos que
exactos, bajo los actuales descubrimientos arqueológicos, "Alteza"[3]
o "Ensalzada"[4]
son los significados más cercanos al nombre de origen hebreo.
1-2 LAS VERDADES FUNDAMENTALES SOBRE MARÍA
No todo
lo que Dios ha querido manifestarnos está en la Escritura. Hay que contar
también con la
Tradición. Ambas son fuentes de revelación. Apoyándose en
ellas, y con el uso de la razón, la
Iglesia explicita, enriquece y en cierto sentido traduce para
los fieles el mensaje cristiano primordial. El Vaticano II, en la Dei Verbum[5],
lo resume así: “La teología se apoya, como en cimiento perdurable, en la
Sagrada Escritura unida a la Tradición; así se mantiene firme y recobra su
juventud, penetrando a la luz de la fe, la verdad escondida en el misterio de
Cristo”[6]
La
teología nos presenta el retrato espiritual de María. Y ello a base de ciertos
trazos, unos más importantes que otros. De entre aquéllos, a los que llamamos
verdades fundamentales- hay algunos que reciben el nombre de dogmas.
La Virgen
no puede ser objeto de culto de adoración o latría[7]
Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía[8]"
que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son
objeto de culto de "dulía[9]"
o veneración.
Ø María,
Corredentora
Ø María,
Reina
Ø María,
Madre espiritual
1.2.1 María, Corredentora
No se
trata de un dogma; es sólo una verdad cierta como todas las que siguen.
Esta colaboración no fue necesaria. La actuación del Redentor era completa y
suficiente. Sólo que el mismo Hijo quiso dar a los actos de su Madre un valor
corredentivo en orden a la salvación del mundo.
María es Reina
por ser la Madre de Jesucristo, Rey de los Siglos. El Vaticano II ha dicho que María
“ha sido exaltada por el Señor como Reina del Universo...y, ya glorificada en
los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y principio de la Iglesia que ha de
ser consumada”[10]
María se llama,
y es con toda propiedad, la Madre de los hombres. También aquí por una doble razón.
La maternidad espiritual de María comenzó en el momento mismo de
la encarnación del Verbo en su seno virginal. Desde que empezó a ser la Madre de Jesús era la Madre del Redentor y de
todos los redimidos, hermanos suyos.
Así lo
proclamó Pablo VI el 21 de noviembre de 1964, y ordenó que el pueblo cristiano
la honre e invoque con este título. El cual quiere decir que María cuida con
solicitud maternal de la Iglesia que peregrina hacia el Padre.
Esta es
la tradicional doctrina de la Iglesia sobre la verdad conocida como: La mediación universal de María o María
dispensadora de todas las gracias.
Los puntos en que se sustenta esta fe.
Ø Cristo es el
único mediador.
Ø Pero Él
—no por necesidad sino por benevolencia— ha querido asociarse otros mediadores.
Entre ellos, María.
Ø Finalmente,
como concluye el Concilio, “la Iglesia no duda en confesar esta función
subordinada de María, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad
de los fieles, para que, apoyados en esta protección maternal, se unan con
mayor intimidad al Mediador y Salvador”[11]
Ø La
mediación de María fluye de un doble hecho: primero, su maternidad
espiritual. Ésta exige no sólo la transmisión de la vida sobrenatural, sino
también su conservación. Y segundo: su corredención maternal, que requiere la
aplicación de la redención a cada uno de los redimidos.
A María,
se la llama de diferentes maneras y la veneramos también de diferentes formas y
nombres pero eso no quiere decir que se trata de diferentes personas, sea como la llamemos, o la veneren sigue
siendo la misma y es única: “María la madre de Dios, la siempre Virgen”….
Este peculiar
caso…. De los nombres que se le da a María, se debe a la tradición de los
pueblos, a la cultura, a las diferentes regiones del planeta, ya que los seres
humanos nos diferenciamos por nuestras costumbres, “mas la fe en María nos une
a todos por que ella es Universal”.
CAPITULO
II. DOGMAS
MARIANOS
2.1 ¿Que es un dogma?
Dogma es una
verdad que pertenece al objeto de la fe de una manera irreversible. Todo Dogma
ha sido revelado por Dios de una manera explícita o implícita. Y ha sido
solemnemente definido por el magisterio de la Iglesia o propuesto como
tal por la tradición invariable de la misma Iglesia. Negar algún Dogma
equivale a negar la misma fe, pues supone negar la autoridad de Dios, que lo ha
revelado.
1.
La maternidad divina
Este Dogma
enseña que María es verdadera madre de Dios porque engendró al Hijo de
Dios, la segunda persona de la Trinidad,. Por eso María es verdaderamente su Madre.
Esta verdad está contenida en la Sagrada Escritura y fue definida por el
Concilio de Éfeso[12]
y otros Concilios universales, como el de Calcedonia[13]
, y segundo de Constantinopla[14].
El Concilio de Éfeso, del año 431, definió:
"Si alguno no confesare que el Emmanuel
(Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre
de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema[15]."
El Dogma
de la Inmaculada Concepción establece que María fue concebida sin mancha de
pecado original. El dogma fue
proclamado por el Papa Pío IX[16].
"Declaramos,
pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen
María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y
privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús,
Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original,
ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída
por todos los fieles[17].
El Dogma
de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida
terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma
fue proclamado por el Papa Pío XII[18],
“con
la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles
Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma
divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María,
terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
del cielo”[19]
LA VIRGINAL
PERPETUA DE MARÍA:
De este Dogma
hablare en el capitulo III ya que es el centro de mi monografía.
CAPITULO
III: LA VIRGINIDAD PERPETUA DE MARÍA
El Dogma
de la Perpetua Virginidad se refiere a que María fue Virgen
antes, durante y perpetuamente después del parto.
En vista de las circunstancias en las que se dio la profecía, los comentaristas bíblicos han intentado identificar a un “Emmanuel” de los días de Isaías de quien se pudiera decir que sirvió de señal de que ‘Dios estaba con ellos’.
Se
ha dicho que la profecía relativa a “Emmanuel” tuvo un primer
cumplimiento en un tercer hijo de Isaías que le dio una doncella judía que
llegó a ser su segunda esposa. Algunos comentaristas judíos han intentado
aplicar la profecía al nacimiento del hijo de Acaz, Ezequías. No obstante,
este no podría ser el caso, pues la profecía se dio durante el reinado de
Acaz cuando Ezequías ya tenía por lo menos nueve años de edad[22].
En
el cumplimiento final de la profecía, se identifica a Emmanuel, por supuesto,
con la persona del Señor Jesucristo y las funciones que desempeña, (la
comprometida y todavía virgen María). En el caso de María
no había ninguna duda de que fuese virgen cuando quedó
“encinta por espíritu santo”, pues tanto Mateo como Lucas registraron este
hecho[23].
Dijo
Mateo. Era una señal que identificaba al Mesías por tanto tiempo esperado. Por
consiguiente, al tratar sobre estos hechos, el evangelio de Mateo[24]
, usa la palabra griega par·thé·nos[25],
para traducir ‛al·máh, diciendo: “¡Miren! La virgen “par·thé·no”
quedará encinta y dará a luz un hijo.
Y
le pondrán por nombre Emmanuel”[26].
Esto no significa de ninguna manera que Mateo se estuviera tomando
libertades o estuviera deformando el texto. Alrededor de un siglo antes los
traductores judíos de la Versión de los Setenta griega también habían usado par·thé·nos
al traducir Isaías 7:14.
La theotokos.- Como la doctrina
de la Trinidad considera a Jesús
una de las personas divinas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), se le da a María el
título de theotokos[27], 'Madre de Dios'.
Según la teología católica, es correcto denominarla de esta forma pues Jesús
unía en una misma persona dos naturalezas (la humana y la divina), y cuando se
habla de María como Madre de Dios se refiere a María como madre de Jesús en
toda su persona. El catolicismo encuentra correcto el referirse a María como
Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, y Esposa del Espíritu Santo. Su
razonamiento lógico es el siguiente; "Si Jesús es Dios y María es madre de Jesús, entonces María es Madre de
Dios". La encarnación significa que en un instante la segunda
Persona de la Trinidad, el Verbo, de naturaleza divina, asumió plenamente la
naturaleza humana -sin menoscabo de su condición divina- al ser concebido
milagrosamente en María. Como fue instantánea y esencial, María en ese momento
empezó a ser madre de Jesús: hombre-Dios[28].
"La profundización de la fe
en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real
y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En
efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad
virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la
'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'."[29]
Se llama
a esta prerrogativa la virginidad
perpetua de María. Este Dogma incluye la virginidad de María
antes de la concepción del Hijo de Dios, en su concepción, en su nacimiento y
después de éste.
María
permaneció virgen en el momento de la concepción del Verbo, porque fue
hecha Madre de Dios por obra del Espíritu Santo, sin intervención de varón.
Fue virgen
en el parto, porque el nacimiento del Hijo de Dios no quebrantó, más bien
consagró su virginidad. Es una verdad enseñada a través de la tradición de la
Iglesia. La ratifica el Vaticano II al decir que “su Hijo primogénito, lejos de
disminuir, consagró su integridad virginal”[30]
María fue virgen
después del nacimiento de Jesús, porque no tuvo comercio carnal con ningún
hombre. Esto lo ha reafirmado el magisterio de la Iglesia en muchas
ocasiones proclamando la virginidad perpetua de María[31]
La virginidad perpetua de María
es doctrina contenida en el Nuevo Testamento y profesada desde
la época más remota.
El dogma de la virginidad perpetua de
María significa:
1º Que concibió al Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad, virginalmente;
2º Le dio a luz virginalmente;
3º Permaneció virgen a lo largo de toda su vida terrena, y por consiguiente, ahora reina gloriosa como Virgen de las vírgenes.
1º Que concibió al Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad, virginalmente;
2º Le dio a luz virginalmente;
3º Permaneció virgen a lo largo de toda su vida terrena, y por consiguiente, ahora reina gloriosa como Virgen de las vírgenes.
La Iglesia expresa esto con una fórmula muy hermosa según la cual dice que María fue virgen ante partum, in partu et post partum.
Esta afirmación no es simplemente un cumplimiento piadoso; expreso
la creencia universal y unánime de la Iglesia de Cristo; es una verdad
revelada; está solemnemente definida como Dogma.
3.2 Declaración del Dogma.-
El tercer
concilio de Letrán, celebrado bajo el papa San Martín I, en el año 649,
definió:
“Si alguno no reconoce, siguiendo a los Santos
Padres, que la Santa Madre de Dios y siempre virgen e inmaculada María, en la
plenitud del tiempo y sin cooperación viril, concibió del Espíritu Santo al
Verbo de Dios, que antes de todos los tiempos fue engendrado por Dios Padre, y
que, sin pérdida de su integridad, le dio a luz, conservando indisoluble su
virginidad después del parto, sea anatema”.
3.3FUNDAMENTACIÓN BÍBLICA
La biblia nos habla claramente, que María nunca
quiso dejar de ser virgen, ella obedeció al padre, en todo lo que le pidió, fue
ha sido es y será el ejemplo mas fiel de obediencia, pero también tenemos
claras muestras de su deseo de conservarse intacta para Dios, en este capitulo
hablaremos de los sustentos bíblicos que corroboran este Dogma.
3.3.1
La concepción virginal
de María.
El hecho de la virginidad
de María en el nacimiento de su hijo Jesús se afirma claramente en la
Biblia:
“El nacimiento de Jesús fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”[32]
“El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios... y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti... y el Ser Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios”[33]
“El que nació no de la sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de hombre, sino que nació de Dios”[34]
Estos tres textos bíblicos son testimonios sólidos para afirmar el hecho de la virginidad de María en la concepción de Jesús.
“El nacimiento de Jesús fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”[32]
“El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios... y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti... y el Ser Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios”[33]
“El que nació no de la sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de hombre, sino que nació de Dios”[34]
Estos tres textos bíblicos son testimonios sólidos para afirmar el hecho de la virginidad de María en la concepción de Jesús.
3.3.2 Antes
del Parto.
Está explícito en la Anunciación :
"Al sexto
mes..." [35]
El ángel es enviado a una
joven virgen...
“El ángel informa a José que María ha concebido por obra del
Espíritu Santo”[36]
“La pregunta de María revela su estado de virginidad”[37]
La explicación que el
ángel da a María muestra la
concepción singular y milagrosa: "Por obra del Espíritu Santo"[38]
3.3.3 En el Parto.
Dio
a luz a su Hijo sin perder su Virginidad por gracia de Dios. Podemos compararla
con "El rayo de luz que pasa por
el cristal, sin romperlo"[39]
La fe
tampoco se resiste a admitir que el nacimiento de Cristo haya sido milagroso.
Muchos autores afirman que las profecías de Isaías (Is. 7, 14) y el texto del
nacimiento (Lc. 2,7) en que María está en actividad, hacen referencia a un
parto milagroso, de modo que María mantuviera su integridad virginal.
3.3.4 Después del Parto.
La objeción que puso María al ángel por su virginidad. ¿Cómo será esto?, indica el
deseo de María por mantenerse Virgen, deseo que no pudo ser
cambiado radicalmente después del nacimiento de Jesús. Esto indica que en María existe un propósito de
Virginidad. Tampoco por parte de Dios se podría pensar que hubiera en El,
motivo alguno para hacer un milagro que conservara la Virginidad de María, si ella no pensara en conservarse
después.
“Hay dos momentos en la Sagrada Escritura que
pareciera indicar que María tuvo otros hijos”.
3.4 HIJO
PRIMOGÉNITO
Se llama a
Jesús "Hijo Primogénito" de María.
No significa que tuviese más hijos. Mateo señala a Jesús como primogénito para
mostrar que Jesús por ser su primer hijo es según la ley israelita, consagrada
al Señor[40].
Textos en los que se menciona a la Madre y hermanos
de Jesús. La palabra hermanos entre todos los semitas se aplica a parientes,
sobre todo a primos. Ningún texto afirma que estos hermanos de Jesús sean hijos
de María cosa que confirma lo
dicho[41].
Fundamentación
Teológica.- Los padres de la Iglesia basándose en el Antiguo y Nuevo Testamento
defienden con radicalidad la concepción virginal de Cristo.
Hay muchos pasajes de la Biblia en que la palabra "hasta"
NO indica un cambio posterior de estado. Por ejemplo,
"Porque debe él (Jesús) reinar hasta
que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies[42]"
Obviamente Cristo NO dejará de reinar después de vencer a sus enemigos.
Más bien será entonces cuando su reino se haga
evidente a todos. La Biblia
nos dice que "Cristo reinará para siempre[43]".
Otros ejemplos del uso de la palabra "hasta" sin cambio
posterior de estado:[44]
Mateo quiso especificar que el parto de Jesús fue
virginal. No especificó lo que ocurrió después.
Pero, igual que en 1 Cor 15,25, se entiende que el reinado de Jesús
continúa después de poner a sus enemigos bajo sus pies, también en Mateo
podemos deducir que María, habiendo dado a luz al Verbo virginalmente, por obra del
Espíritu Santo, se mantuviera siempre virgen, según su propósito expresado
en Lc 1,34. Esta es la fe de la Iglesia de los primeros siglos
atestiguada por los padres, como podremos darnos cuente mas adelante en esta
monografía.
3.6 LA ANUNCIACIÓN - ¿SABÍA MARÍA
QUE SERÍA UNA VIRGEN A PERPETUIDAD?
Cuando el Arcángel Gabriel le dijo a María que concebiría un
hijo varón, ella respondió: ¿Cómo puede ser esto si soy virgen?[45].
Es una pregunta extraña dado que ella estaba por casarse. ¿Por qué no habría
pensado que tendría ese bebé en forma normal con José inmediatamente después de
casarse? Tal vez sabía que permanecería virgen en un matrimonio casto con José.
Tal vez le había sido revelado previamente. El ángel de ningún modo se enojó
con su aparentemente tonta pregunta. Cuando Zacarías preguntó lo mismo
"¿Cómo lo sabré?"[46].
Respecto del nacimiento de Juan el Bautista de su anciana esposa Isabel, Dios
lo castigó por su duda.[47].
Pero María
no dudaba de Dios, ella honestamente no sabía cómo podría tener un hijo y
permanecer virgen en su matrimonio.
3.7
La posición de los Reformadores sobre la Virginidad Perpetua de María
Cualquiera sea la
posición teológica que uno pueda tomar hoy en el tema de la Mariología, nadie
es capaz de apelar a su propia (la de uno mismo) "tradición
reformada" como fundamento a menos que lo haga con el mayor de los
cuidados... La doctrina Mariana de los reformadores es consonante con la gran
tradición de la Iglesia y con la de los Padres de los primeros siglos en
particular...
Considerando la doctrina Mariana
de los reformadores, hemos visto ya que no hay animosidad de su parte en todo
lo concerniente a la santidad de María y su virginidad perpetua[48]...
María
fue separada formalmente de la oración y celebraciones protestantes en el siglo
XVI; en el siglo XX este divorcio es completo. Incluso cantar el
"Magnificat" causaba escrúpulos a los puritanos y, si abandonaron el
Credo de los Apóstoles, no fue solamente por causa del ofensivo adjetivo
"católica" sino también por la mención de la Virgen...
Calvino, al igual que Lutero y Zwingli, enseñaban la virginidad
perpetua de María. Los fundadores de la Reforma, siempre aplicaban, aunque con
cierta resistencia el título de Theotokos
a María...Calvino llamaba a sus seguidores a venerarla y alabarla como
maestra que los instruía en los mandamientos de su Hijo.
Martin
Lutero sobre la Virginidad Perpetua de María
Cristo, nuestro Salvador,
fue el fruto real y natural del vientre virginal de María...Esto sin la
cooperación de un hombre y ella permaneció virgen después[49].
Cristo...fue el único Hijo de María, y la Virgen María no tuvo
otros hijos aparte de Él... Me inclino a aceptar a quienes declaran que los "hermanos"
realmente significan "primos" aquí ya que el
escritor sagrado y los judíos en general siempre llamaban hermanos a los primos[50].
Una
nueva mentira acerca de mí está circulando. De acuerdo a ella se supone que yo
he predicado y escrito que María, la Madre de Dios, no fue virgen
antes o después del nacimiento de Cristo[51]...
La Escritura no dice o
indica que ella haya perdido su virginidad luego...
Cuando Mateo
(1,25) dice que José no conocía carnalmente a María “hasta”
que ella dio a luz a su hijo, no dice seguidamente que la haya conocido luego;
al contrario, significa que nunca la conoció...Esta charlatanería...es
injustificada...el nunca tomó en cuenta ni prestó atención ya sea a la
Escritura o al idioma común[52].
Lutero.
. . ni siquiera consideró la posibilidad de que María pudiera tener otros
hijos además de Jesús. Esto es consistente con la aceptación durante toda su
vida de la idea de la virginidad perpetua de María.[53]
Huldreich Zwingli
En
septiembre de 1522, Zwingli hizo una lírica defensa de la virginidad perpetua
de María
Madre de Cristo...para negar que María permaneció "inviolada"
antes, durante y después de dar a luz a su Hijo habría que dudar de la
omnipotencia de Dios...y sería correcto y beneficioso repetir el saludo
angelical -no oración- "Ave
María"...Dios estimó a María por sobre todas las creaturas,
incluyendo los ángeles y santos es su pureza, inocencia e invencible fe lo que
el género humano debiera seguir. La oración de cualquier manera, debe
ser...solamente a Dios...
'Fidei expositio,'
el último panfleto de su puño y letra...hay una especial insistencia en la virginidad perpetua de María[54]
Zwingli.- en
1524 imprimió un sermón sobre: "María, siempre virgen, madre de
Dios".
Nunca
he pensado, ni mucho menos enseñado o declarado públicamente, nada concerniente
al sujeto de la siempre Virgen María, Madre de nuestra salvación,
que pudiera ser irrespetuoso, impío, inmerecido o malo...creo con todo mi corazón,
acorde a la palabra del Santo Evangelio que esta virgen pura que trajo
para nosotros al Hijo de Dios permaneció en el parto y después de éste, virgen pura y sin mancilla por la eternidad.[55]
Heinrich Bullinger
Bullinger
(d. 1575). . . defiende la virginidad perpetua de María... y arremete contra
los falsos cristianos que la defraudaron o faltaron en darle merecida alabanza:
"en
María todo es extraordinario y todo más glorioso como brotado de la pura fe y
ferviente amor hacia Dios. "Ella es" la más única y noble miembro de
la comunidad cristiana”.
"La Virgen
María...totalmente santificada por la gracia y la sangre de su único Hijo y
abundantemente enriquecida con el don del Espíritu Santo y preferida sobre
todo...ahora vive feliz con Cristo en el cielo y es llamada -y permanece
siempre- Virgen y Madre de Dios[56]"
John Wesley (Fundador de la Iglesia Metodista)
la bienaventurada virgen maría,
quien, después de darlo a luz, continuó virgen pura y sin mancha[57].
3-8 LOS GRANDES PADRES DE LA IGLESIA SOBRE LA
VIRGINIDAD PERPETUA DE MARÍA.
Escritos de los cristianos de los primeros siglos
Didajé:...Él tomó carne humana
verdadera de la Siempre
Virgen María.[58]..
Atanasio: "Entonces, aquellos que niegan que el Hijo es
por naturaleza desde el Padre y propio a su esencia niegan también que tomó
verdadera carne humana de la Siempre Virgen María"
Hilario de Poitiers:”Si ellos (los hermanos del Señor) hubieran sido hijos de María y no de un matrimonio anterior de José ella nunca hubiera sido entregada en el momento de la pasión[59] al apóstol Juan como su madre al decirles el Señor: "Mujer he ahí a tu hijo" y a Juan "he ahí a tu madre[60]" entregando su legado de amor filial a un discípulo como consuelo al desolado". (Comentario sobre Mateo 1:4)
Dídimo, el
ciego: "Nos ayuda a entender los
términos "primogénito" y "único engendrado" cuando
el evangelista dice que María permaneció virgen hasta el
nacimiento de su primer hijo[61]"
porque María, que será honrada y alabada por sobre todos los demás, no
se casó con nadie ni nunca fue Madre de nadie más, sino que después del parto
permaneció por siempre y para siempre virgen inmaculada.
Siriaco I (Papa): "Ustedes tienen buena razón de horrorizarse al pensar que otro nacimiento pudiera salir del mismo vientre virginal del que Cristo nació acorde a la carne. Porque el Señor Jesús nunca habría elegido nacer de una virgen si la hubiera juzgado que podría ser incontinente y de este modo contaminar con la semilla de una relación sexual humana el lugar del nacimiento del cuerpo de Cristo, la corte del eterno rey[62]".
Orígenes: ..." y pienso esto en harmonía en razón de que Jesús fue entre los hombres el primer fruto de la pureza que consiste en castidad “perpetua”, y María lo fue entre las mujeres. Por eso no hay un piadoso que adscriba otra cosa de ella que el primer fruto de su virginidad[63]".
Agustín: "Naciendo de una Virgen que elige permanecer Virgen aún antes de conocer quién nacería de ella, Cristo buscó su aprobación de la virginidad antes que imponérsela. Y él quiso que la virginidad sea una libre elección, incluso para aquella mujer de quien él tomaría para sí la forma de un esclavo"[64]... (Virginidad Santa "no fue el sol visible sino el Creador invisible quien consagró este día para nosotros, cuando
Cirilo de
Alexandria: "La Palabra en sí misma, vino
a la
Bienaventurada Virgen en su ser, asumiendo por sí mismo su
propio templo de la sustancia de la
Virgen y naciendo de ella un hombre en todo lo que
externamente podría discernirse, mientras que internamente era el Dios
verdadero. Por esto, el mantuvo a su Madre virgen después del parto. (Contra
aquellos que no desean confesar que la Santa Virgen es la Madre de Dios[68]
León I (Papa): "Su [el de Cristo]
origen es diferente pero su naturaleza [humana] es la misma. Los usos y
costumbres humanas faltaron pero por el poder divino una Virgen concibió,
Virgen dio a luz y Virgen permaneció.[69]
San
Ildefonso.- Refutó
una herejía[71]
"... niegas que Dios pueda hacer lo que quiera, si niegas la virginidad de
María".
San
Jerónimo.-
resume la fe de la Iglesia escribiendo contra Joviniano[72]: “Cristo es virgen, y la madre del
virgen es virgen también para siempre; es virgen y madre. Aunque las puertas
estaban cerradas, Jesús entró en el interior; en el sepulcro que fue María,
nuevo, tallado en la más dura roca, donde no se había depositado a nadie ni
antes ni después... Ella es la puerta oriental de la que habla Ezequiel,
siempre cerrada y llena de luz, que, cerrada, hace salir de sí al Santo de los
santos; por la cual el Sol de justicia entra y sale. Que ellos me digan cómo
entró Jesús (en el cenáculo) estando las puertas cerradas... y yo les diré cómo
María es, al mismo tiempo, virgen y madre: virgen después del parto y madre
antes del matrimonio”.
3.9 Magisterio de la Iglesia
El
símbolo de los apóstoles profesa expresamente este dogma; "fue concebido por obra y gracia del
espíritu santo, nació de santa María, siempre virgen..."
Exhortación
apostólica “Marialis
Cultus” de su Santidad Pablo VI para la recta ordenación desarrollo del
culto a la Santísima Virgen María
Añadiremos que el culto a la bienaventurada Virgen María tiene su
razón última en el designio insondable y libre de Dios, el cual siendo caridad
eterna y divina[73]
lleva a cabo todo según un designio de amor: la amó y obró en ella maravillas[74]
la amó por sí mismo, la amó por nosotros; se la dio a sí mismo y la dio a
nosotros[75]
“Redemptoris Mater”
encíclica de Juan Pablo II
María creyó que se cumpliría lo
que le había dicho el Señor. Como Virgen, creyó que concebiría y daría a luz un
hijo: el “Santo “, al cual corresponde el nombre de “Hijo de Dios”, el nombre
de “Jesús” (Dios que salva). Como
esclava del Señor, permaneció perfectamente fiel a la persona y a la misión de
este Hijo. Como madre, “creyendo y
obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, y esto sin conocer varón, cubierta con la sombra
del Espíritu Santo”.[76]
Merced
a este vínculo especial, que une a la Madre de Cristo con la Iglesia, se
aclara mejor el misterio de
aquella “mujer “que, desde
los primeros capítulos del Libro del Génesis
hasta el Apocalipsis, acompaña
la revelación del designio salvífico de Dios respecto a la humanidad. Pues María,
presente en la Iglesia como Madre del Redentor, participa maternalmente en
aquella “dura batalla contra el poder de las tinieblas” que se
desarrolla a lo largo de toda la historia humana. Y por esta identificación
suya eclesial con la “mujer
vestida de sol”[77].
Se
puede afirmar que “la Iglesia en la Beatísima
Virgen ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga”; por esto, los cristianos, alzando con
fe los ojos hacia María a lo largo de su peregrinación terrena, “aún se esfuerzan en crecer en la santidad”. María, la excelsa hija de Sión,
ayuda a todos los hijos —donde y como quiera que vivan— a encontrar en Cristo el camino hacia la casa del Padre.[78]
3.10 VIRGINIDADDE
MARÍA EN EL CATECISMO
Desde las primeras formulaciones de la fe[79]
la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María
únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto
corporal de este suceso: Jesús fue concebido "absque semine ex Spiritu
Sancto"[80]
esto es, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la
concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha
venido en una humanidad como la nuestra:
Así, S. Ignacio de Antioquía[81]
"Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es
verdaderamente de la raza de David según la carne[82]
Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios[83]
nacido verdaderamente de una virgen, ...Fue verdaderamente clavado por nosotros
en su carne bajo Poncio Pilatos ... padeció verdaderamente, como también
resucitó verdaderamente"
Los relatos evangélicos[84] presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas [85] "Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo", dice el ángel a José a propósito de María, su desposada[86]. La Iglesia ve en ello el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: "He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo"[87]
Los relatos evangélicos[84] presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas [85] "Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo", dice el ángel a José a propósito de María, su desposada[86]. La Iglesia ve en ello el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: "He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo"[87]
3.10
FUENTES DE LA MARIOLOGÍA
Obtenemos
noticias sobre la Virgen Madre de Dios y de la Iglesia:
1.
De las fuentes de la
Revelación:
2.
Palabra de Dios escrita
(Sagrada Escritura)
3.
y Palabra de Dios transmitida
de viva voz a través de todas las generaciones (Tradición)
3.10.1 En la Biblia, en el Antiguo
Testamento, nos habla de la Virgen de manera misteriosa. En el Génesis
aparece íntimamente llegada a la promesa del Redentor inmediatamente después
del pecado de nuestros progenitores, así como Eva estaba íntimamente ligada con
Adán en la comisión de ese pecado. Las palabras de Yahvé: " Yo pongo
enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te aplastará la
cabeza mientras tú te abalances a su calcañal "[88],
nos hacen ver a Cristo con María triunfando sobre el demonio tentador. En las
personas bíblicas de Rut, Judit, Ester, así como en la Esposa de los Cantares
y, sobre todo en la Hija de Sión, se ha visto vislumbrada la figura de María,
así como en múltiples textos de los libros sapienciales, que la Iglesia recibe
en su liturgia mariana. Así también aparece, según el mismo entender de los
santos padres, la figura del misterio de la Virgen Fecunda en la nube que el
profeta Elías divisara desde el Monte Carmelo, y que se convirtió en abundante
lluvia[89],
con grandes beneficios para la tierra de Israel esterilizada tras larga sequía.
3.10.2 En el Nuevo
Testamento aparece María aureolada de una sobriedad maravillosa que hace
más admirables y llenos de frescor natural los relatos. En los Sinópticos (Evangelios
de San Mateo, San Marcos y San Lucas), especialmente en San Lucas, se nos
manifiesta la presencia histórica de María en los hechos de la Infancia del
Señor. El Evangelio de San Juan nos complementa, por decirlo así, la Mariología
del Nuevo Testamento con el relato detallado del papel espiritual de María en
las Bodas de Caná y al pie de la Cruz del Señor, en el Calvario[90].
3.10.3 Los Hechos de
los Apóstoles nos completan la figura neotestamentaria de María,
describiéndonos su presencia en la naciente Iglesia del Cenáculo y Pentecostés
y, por fin, en el Apocalipsis se vislumbra, según la constante interpretación
de la Iglesia en sus Santos Padres y en la Liturgia, el misterio de la gloria
de María.
3.10.4 La Tradición segunda
gran fuente de la Palabra de Dios revelada, nos presenta a María, bien sea a
través de las decisiones de los concilios y de los Sumos Pontífices acerca de
sus diversos misterios, o bien en los comentarios de los Santos Padres y
escritores eclesiásticos, así como también en las manifestaciones de la
arqueología, del arte cristiano de todos los tiempos, y de la liturgia.
3.11 LA FE DE LA
IGLESIA
La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María[91] incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre [92] En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre[93] . La liturgia de la Iglesia celebra a María como la "Aeiparthenos", la "siempre-virgen”[94].
La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María[91] incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre [92] En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre[93] . La liturgia de la Iglesia celebra a María como la "Aeiparthenos", la "siempre-virgen”[94].
EN EL CONCILIO VATICANO II
"El nacimiento de Nuestro Señor, que no disminuyó la integridad virginal de su madre sino que la santificó"[95]
"El nacimiento de Nuestro Señor, que no disminuyó la integridad virginal de su madre sino que la santificó"[95]
Regina cæli
Regína cæli, lætáre; allelúia.
Quia quem meruísti, portáre; allelúia.
Quia quem meruísti, portáre; allelúia.
Resurréxit
sicut díxit; allelúia.
Ora pro nobis Deum; allelúia.
Ora pro nobis Deum; allelúia.
Gáude et Letáre, Virgo María; allelúia.
Quia surréxit Dóminus vere; allelúia.
Quia surréxit Dóminus vere; allelúia.
Orémus: Deus, qui per
resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Iesu Christi mundum lætificáre dignátus
es, præsta quæsumus, ut per ius Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus
gaudia vitæ. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen.
Conclusión:
Después de este corto
pero enriquecedor recorrido por la historia, la Biblia, los escritos, sobre María, la tradición de la Iglesia, los
santos Padres, El Catecismo de la Iglesia Católica, los Concilios Ecuménicos y
todo lo escrito y pasado de generación en generación sobre María. Puedo decir a
ciencia cierta que mi amor hacia mi Madre ha cambiado, si ha cambiado porque
ahora la amo más, la amo mas humana más cercana y verdadera.
Fuera, de lo que los
demás crean o no, si ella fue virgen antes durante y después del parto, a mi me
queda la certeza, que una mujer escogida por Dios para ser la madre de su único
Hijo, no podría ser otra, que María, ella una joven humilde de Nazaret que supo
decir que si a lo que Dios le pedía, y sin importarle todo lo que las futuras
generaciones dirían de ella, o pensarían, se entrego sin limites a la obra que
el Padre le propuso.
María
entonces dijo al ángel: "¿Cómo
puede ser eso, si yo soy virgen?"[96]
Me queda la
satisfacción de saber que hubieron muchos antes que mí, que estuvieron
interesados en entender las razones por las que decimos que María es por
perpetuidad Virgen, “pero ahora entiendo, que la fe es la razón
que el hombre tiene en algo que no puede ver”.
Decir que la historia o
la ciencia me ha explicado que María es por siempre virgen, seria anatema, pero
estas razones sustentan la fe humana, y mi fe me ha hecho creer y hoy lo
confirmo, nuestra Madre tan Amada, no pude ser corrupta por nada, por el simple
hecho de ser la madre de Dios, y haber sido escogida desde el principio de los
tiempos.
Ella con su vida
virtuosa nos ha enseñado, ha luchar por nuestros Ideales, a no desmayar jamás
en la terea, a obedecer al padre, hasta llegar al extremo de aceptar una muerte
“una muerte de cruz” para su hijo
Amado, a saber sobreponernos al dolor, a ese dolor que ella sintió al ver a su
único hijo morir como delincuente.
También nos enseño a
creer, fue la primera que creyó en la resurrección de su Hijo, y les enseño a
los demás a tener fe, por tal razón el Padre la llevo en cuerpo y alma a su
lado, su vida humana es un derroche de virtudes que mujer alguna no se puede
comparar.
Dios planeó desde la eternidad toda la obra admirable de la
Encarnación del Verbo como culminación de la creación del Universo; Así, pues,
la razón misma de ser de la Virgen María estaba en los designios del Altísimo
aun antes del tiempo, en su carácter de Madre del Verbo Encarnado.
Dios, en el plan de su creación ya tenia
previsto desde el principio lo que iba a hacer,
y desde siempre escogió a una gran mujer para ser la Madre de su único
hijo, Él no se pudo equivocarse Él escogió bien, escogió a la mas
grande de todas las criaturas creadas por Él mismo, a María siempre virgen”
TESIS DOCTORAL JACQUELINE VENEGAS PAZ
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